martes, 19 de abril de 2011

Ensayo legalización de la droga


LEGALIZAR LA DROGA EN NUESTRO PAÍS: UNA MALA DECISIÓN

Se define como droga aquella sustancia que actúa sobre el sistema nervioso central y produce una serie de cambios de carácter físico o psíquico, o una percepción diferente de la realidad.

Desde un punto de vista de la ley, se considera droga aquella sustancia que, no siendo utilizada para un uso médico es ilegal, es decir, no puede utilizarse su producción o consumo. Las drogas ilegales son todas aquellas que no forman parte de las de prescripción médica, a las que se accede a través del mercado negro. 

La legislación contemporánea, en el contexto de una guerra contra la droga, considera ilícito el uso y comercio extra terapéutico de psicofármacos que alteren la consciencia

Pero, ¿qué pasaría si en nuestro país se legalizara la droga? Deben considerarse los posibles desenlaces de esta delicada pero drástica decisión, que así como podría traer consigo el fin del narcotráfico, también podría convertir las calles de Colombia en senderos donde la gente encuentra a su entera disposición pequeñas pero numerosas dosis de “muerte a largo plazo”.

El mayor argumento a favor de que la droga se legalice es que así llegaría el fin de todos los narcotraficantes, lo cual reduciría considerablemente el índice de violencia y de opresión en nuestro país.
La guerra contra el narcotráfico en Colombia comenzó oficialmente durante el gobierno del presidente Belisario Betancourt, después del asesinato del ministro Rodrigo Lara Bonilla por órdenes de los “extraditables”, una alianza entre los carteles de la droga. Desde ese entonces, el gobierno colombiano se unió con el estadounidense en la llamada guerra contra las drogas, con la idea de evitar un aumento de poder por parte de los narcotraficantes.

De acuerdo con un artículo de la revista Inter Fórum, publicado en octubre de 2010, el prohibir las drogas ha generado consecuencias desastrosas parecidas a las que sufrió el alcohol en los años veinte en Estados Unidos. Y lo único que han hecho los gobiernos alrededor del mundo es gastar dinero, luchando en vano contra un fenómeno social que ya no tiene reversa.

La legalización pondría fin a la enorme viabilidad del negocio del narcotráfico, al poner a la vista del público el mercado negro. Con la desaparición del narcotráfico disminuye la problemática social relacionada con dicha actividad, se asegura en este artículo.
 
 Otra ventaja puede ser el apoyo a la economía de la nación, teniendo en cuenta que, como ya se ha dicho, nuestro gobierno y muchos otros “desperdician” dinero en guerras  en contra de la droga sin tener mucho éxito. Además, aún siendo ilegales, podemos ver que son estas las que financian grupos al margen de la ley, sin mencionar la violencia informal a la cual nos enfrentamos a diario, que también es consecuencia del narcotráfico.

Según las Naciones Unidas, el tráfico de drogas genera $400.000 millones anuales, lo cual representa un 8% del comercio mundial, comparable con la industria de textiles.

Pasando a Colombia, podemos ver que es el país que más produce cocaína en el mundo: 62% del total que se consume, unas 620 toneladas por año.

Teniendo esto en cuenta, entendemos lógicamente que si se legaliza la droga, entonces ya no se despilfarrará dinero en la lucha contra los carteles, mejorando la economía del país, sabiendo además que son una gran fuente de inversión que deja muy buenas ganancias. Al legalizarse la droga en Colombia, el consumo de ésta a nivel nacional incrementaría extensivamente. Se supone que si estas ganancias las obtuviera el gobierno, sabría cómo sacarles buen provecho; ya sea construyendo nuevas escuelas para niños de escasos recursos, impulsando el crecimiento de las pequeñas empresas, generando empleo, realizando planes de vivienda, o creando cualquier otro proyecto, todo en beneficio de la sociedad.

Todo esto suena maravilloso, y si lo vemos por ese lado, entonces tenemos la respuesta para acabar con la guerra y los altos índices de pobreza del país justo en frente de nosotros: legalizar la droga de una vez y para siempre.

Al parecer es la mejor medida que se puede tomar, aunque todavía no se ha mencionado nada acerca del otro “lado de la moneda”. Por qué el gobierno ha debatido esta cuestión durante tanto tiempo.

Curiosamente, algunos de los políticos que hicieron la propuesta de legalizar la droga han tenido problemas con la justicia por culpa de sus hijos, los cuales han sido encontrados consumiendo estas sustancias, y obviamente ellos no pueden ser encarcelados, porque son los niños de la alta sociedad.
 
Existen varios casos, pero la mayoría han sido encubiertos por la ley, de ahí que no se encuentren muchas fuentes para respaldar dicha acusación. Hijos de diputados, fiscales y demás personas de alta alcurnia siempre encuentran la manera de escapar de sus problemas.

Ellos deben poder consumir la cantidad que consideren necesaria sin ninguna clase de impedimento. De ahí que a sus padres se les ocurra la magnífica idea de permitir que los colombianos consigan droga en cualquier establecimiento.

A raíz de esto, mientras que logran darles gusto, el gobierno puso a la luz pública la famosa ley de la dosis personal, la cual permite a los colombianos poseer una cierta cantidad de estupefacientes para su propio consumo.

Afortunadamente, durante su última estancia en el poder, el ex-presidente Álvaro Uribe Vélez recalcó los problemas que acarrea la ley.

“La dosis personal ha sido funesta para la sociedad colombiana, ha ayudado muchísimo a la corrupción, ha sido un fertilizante del involucramiento de niñitos y adolescentes en la criminalidad”, dijo el ex-mandatario durante un consejo comunal de gobierno realizado en Bosa.

Como la gran mayoría de las decisiones que se toman en la vida, legalizar la droga tiene consecuencias tanto buenas como malas, y particularmente en este tema, me atrevería a decir que son más los perjuicios que los beneficios.

Claro, no podemos negar el hecho de que al decirle “sí” a la droga seguramente los narcotraficantes pierdan su mayor fuente de ingreso y el gobierno reciba nuevas ganancias,  ¿pero podemos imaginarnos qué sería de nuestro país dentro de unos años?

Debemos ser realistas: Colombia no posee exactamente los gobernadores más justos. Durante mucho tiempo hemos visto cómo el dinero de los colombianos se desaparece junto con aquellas personas a las cuales les damos nuestro voto y nuestra confianza. Todas las promesas que nos hacen nuestros alcaldes y nuestros presidentes se quedan en eso justamente, en promesas. Y si antes han podido engañarnos, seguramente también podrán hacerlo ahora; el dinero que recauden por la venta de estas sustancias sabrán cómo encubrirlo, de una manera u otra.
 
Dijo alguien en algún momento: “La cuestión económica es sólo una de las muchas razones para legalizar las drogas, pero es la principal, a mucha distancia de cualquier otra, para mantenerlas prohibidas”. Es posible que tenga razón.

Aunque no es ese el argumento más importante por el cual no se debe legalizar la droga. El dinero y los bienes son cosas efímeras, vanas, podemos perder todas nuestras riquezas materiales y aún así recuperarlas.
El verdadero problema radica a nivel personal, puesto que la droga es un vicio, lo que quiere decir que fácilmente podemos llegar a ella, pero una vez dentro es casi imposible salir.

Tomemos como ejemplo los países en los que algunas drogas son legales: en Holanda, la marihuana es de uso recreativo, se puede conseguir en cualquier establecimiento autorizado. Pero sus habitantes ya están cansados de ver personas intoxicadas en todos los hospitales. La cuestión es que desde que empezó en 1976 hubo un aumento de consumo. Hoy, 34 años después, muchos políticos holandeses hacen hasta lo imposible por detener este incremento. Vale la pena recalcar las opiniones de los habitantes, que cada vez se quejan más de los efectos nocivos que la droga causa en los consumidores nacionales.

En Gran Bretaña han encontrado un aumento de jóvenes con trastornos psíquicos. En el 2004 el gobierno rebajó las penas por posesión de varias drogas, lo que hizo que esta práctica se convirtiera en una legalización moderada y que también el público tuviera la impresión de que algunas drogas eran prácticamente inocuas. En el 2008, el Servicio Nacional de Salud publicó datos en los cuales el número de pacientes ingresados en los hospitales del país por problemas de salud mental relacionados con las drogas había subido un tercio en tres años. Anne Milton, la portavoz de sanidad del partido conservador de esa época no dudó en establecer una correlación ante este preocupante aumento de trastornados y la fallida estrategia del gobierno.
El uso de cannabis para fines médicos es legal en California desde hace 14 años. Pero la nueva iniciativa también busca legalizar el consumo de marihuana con fines recreativos. Si se logra este objetivo,  a mi parecer sólo traerá las malas consecuencias que ya he mostrado.

El principal problema con la marihuana es que no es una droga demasiado fuerte, pero sí es muy adictiva, lo cual hace que quien la consuma se vea obligada a probar algo “más bravo”. Es muy probable que la persona que empieza probando marihuana, termine consumiendo éxtasis, cocaína, heroína, metanfetaminas o cualquier otra droga que podría ser mortal para ella.

Existen más países en los cuales algunas drogas son legales, aunque me parece que con estos pocos se entiende perfectamente el mensaje que quiero entregar.

Debemos tener en cuenta que aún siendo ilegal la droga en Colombia podemos ver en nuestras ciudades decenas de centros especiales para adictos, todos llenos, sin mencionar a las personas que deambulan por las calles buscando alguien que pueda suplirles lo que ellos llaman su “dosis del día”.

Lo peor de todo es que muchos de los adictos saben que las drogas son malas para su organismo, pero a pesar de esto, es imposible para ellos dejar de consumirlas.

“En el momento en que la droga entra en mi cuerpo, siento que se me va la tristeza, todo es perfecto, mi vida ya no es mala, miro las cosas de forma diferente, y cuando termina el efecto y veo de nuevo lo infeliz que soy, no puedo evitarlo, vuelvo a probarla”, dice Saulo Sánchez, uno de los muchos indigentes que hay en la ciudad de Villavicencio víctima de  sustancias alucinógenas.

Qué futuro podríamos tener si decidimos darle campo abierto al mayor y más peligroso de todos los vicios; el único paisaje que veríamos es el de miles de personas sin saber “dónde están paradas”, la causa principal de muerte sería intoxicación. A pesar de que  ya no haya narcotraficantes, es muy seguro que la violencia continuaría incrementando. Por el vicio la gente hace cosas que nunca hubiera imaginado hacer: hurtos, robos, muerte, prostitución, todo con el ánimo de conseguir la sustancia milagrosa que nos hace ver todos nuestros anhelos cumplidos, los deseos al fin satisfechos, lo que sólo en sueños hubiéramos imaginado, la felicidad más grande. Por lo menos hasta que se pasa el efecto.

Pienso que esta es la principal razón por la que se debe abolir la idea de legalizar la droga, fuera de interés político o económico.
 
Es cierto que el decidir si se consume droga o no va en cada uno de nosotros, pero es  nuestro entorno lo que nos incita a ser lo que somos y hacer lo que hacemos. Legalizar la droga nos traería más problemas que soluciones.

Si realmente deseamos ver a Colombia destruida, si queremos hacerle un mal a generaciones futuras, si odiamos a nuestros semejantes, si esperamos un desenlace lleno de incertidumbre, entonces tenemos la respuesta en frente de nosotros: legalizar la droga de una vez y para siempre.

Para concluir, no es fácil persuadir a una persona para que cambie de parecer, nuestras ideas van sobre muchas otras cosas e intentamos hacer hasta lo imposible por defenderlas, pero si estamos a favor de legalizar la droga, realmente es importante sentarnos y recapacitar sobre ello. ¿Nos gustaría ver las calles de Colombia llenas de drogadictos?, ¿qué esperamos de nuestro país?, ¿qué futuro queremos para nuestra familia?

Es algo en lo que debemos reflexionar y por lo que vale la pena cambiar de pensamiento si es necesario, todo si queremos que nuestra nación prospere y se convierta en un lugar agradable a la vista del mundo. 

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